La contaminación radiactiva se produce cuando sustancias radiactivas de origen natural o artificial se introducen en el aire, agua y suelo, pudiendo causar efectos graves en la salud como cáncer o problemas genéticos. Eventos como los desastres nucleares de Chernóbil (1986) y Fukushima (2011) liberaron material radiactivo al medio ambiente e impulsaron la investigación sobre los impactos a la salud y estrategias de mitigación de la contaminación.