La parábola tiene aplicaciones geométricas significativas en tecnología, ya que permite que los rayos de luz y calor se concentren al reflejarse desde su foco. Se utiliza en dispositivos como faros, calefactores y antenas parabólicas, así como en la trayectoria de proyectiles y en la arquitectura para mejorar la estabilidad de las estructuras. Su forma también se emplea en diseño de construcciones, aportando estética y funcionalidad.