El flamenco surgió en el siglo XVIII en Andalucía como resultado de la mezcla de culturas árabes, judías y gitanas. Se caracteriza por su intensa expresividad y por tratar temas como el amor, la vida y la muerte a través de variaciones artísticas llamadas palos flamencos como las alegrías, bulerías y fandangos. El flamenco conmueve a quienes lo escuchan y presencian debido a su gran carga emocional.