Las 13 colonias británicas en Norteamérica se independizaron de Gran Bretaña debido a varios factores como los impuestos excesivos, las restricciones al comercio y expansión territorial. Tras enfrentamientos armados, Gran Bretaña reconoció la independencia de los nuevos Estados Unidos en 1783. Posteriormente, la Constitución de 1787 estableció un gobierno federal republicano con división de poderes entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.