Los centros educativos pueden recopilar y procesar datos de estudiantes y padres cuando sea necesario para funciones educativas y de orientación. También pueden procesar datos personales con el consentimiento de los interesados o cuando exista un interés legítimo. Los datos deben ser precisos y utilizarse solo para la función educativa a menos que se obtenga consentimiento. Los centros deben informar a los interesados sobre la recopilación y uso de datos, incluidos los destinatarios, derechos de los interesados y responsable del tratamiento.