PEDRO Y EL LOBO
En la rama de un árbol enorme estaba un precioso pajarillo.
- Todo está tranquilo y apacible esta
mañana – dijo piando alegremente.
- En ese preciso instante apareció el pato paseando con sus
típicos andares. Se alegró de que Pedro hubiese dejado la
puerta abierta. Había un profundo estanque en el prado, y le
gustaba nadar.
- Al ver al pato, el pájaro bajó volando y se acercó a él. El
pajarito, que era muy amable, dijo
- ¿Qué clase de pájaro eres que no puedes volar?
- ¿Qué clase de pájaro eres que no puedes nadar? –respondió el pato eon desdén, diaño lo
cual se zambulló presuntuosamente en el estanque.
- Aquello acabó en una discursión. Discutieron,
discutieron, el pato mientras chapoteaba en el agua, el
pájaro brincando enfadado en la orilla. En aquel
instante, algo atrajo la atención de Pedro. Un gato. Un
gato acechaba entre las hierbas.
“Mm. Este pájaro está ocupado discutiendo. Es posible que lo pueda
atrapar ahora” –pensó el gato, y se acercó preparando sus aterciopeladas
garras.
- ¡ C u i d a d o ! – g r i t ó P e d r o , y e l p a j a r i l l o v o l ó a l a
r a m a d e l á r b o l j u s t o a t i e m p o .
Sergei Prokofiev

Pedro y el lobo

  • 1.
    PEDRO Y ELLOBO En la rama de un árbol enorme estaba un precioso pajarillo. - Todo está tranquilo y apacible esta mañana – dijo piando alegremente. - En ese preciso instante apareció el pato paseando con sus típicos andares. Se alegró de que Pedro hubiese dejado la puerta abierta. Había un profundo estanque en el prado, y le gustaba nadar. - Al ver al pato, el pájaro bajó volando y se acercó a él. El pajarito, que era muy amable, dijo - ¿Qué clase de pájaro eres que no puedes volar? - ¿Qué clase de pájaro eres que no puedes nadar? –respondió el pato eon desdén, diaño lo cual se zambulló presuntuosamente en el estanque. - Aquello acabó en una discursión. Discutieron, discutieron, el pato mientras chapoteaba en el agua, el pájaro brincando enfadado en la orilla. En aquel instante, algo atrajo la atención de Pedro. Un gato. Un gato acechaba entre las hierbas. “Mm. Este pájaro está ocupado discutiendo. Es posible que lo pueda atrapar ahora” –pensó el gato, y se acercó preparando sus aterciopeladas garras. - ¡ C u i d a d o ! – g r i t ó P e d r o , y e l p a j a r i l l o v o l ó a l a r a m a d e l á r b o l j u s t o a t i e m p o . Sergei Prokofiev