EL NIDO
-¡Mamá, mamá! -gritaba Enrique una tarde corriendo afanosamente hacia las rodillas maternas
- Mira lo que traigo en el sombrero.
La madre, viendo el tembloroso pajarito que el niño casi asfixiaba entre la mano y el sombrero, le preguntó:
-¿Dónde lo has encontrado? Es un gorrión.
-Sí, un gorrión. Lo descubrí esta mañana en un arbolito del jardín, he esperado
hasta que comenzara a oscurecer, he ido despacito y ¡paf! lo he cogido por las
alas.
-¿Estaba solo en el nido? -prosiguió la madre.
-No. Estaba con sus hijos. Tan pequeñitos, ¿sabes?, que todavía no tienen
plumas.
¡No creo que puedan escaparse!
-¿Qué piensas hacer, Enrique, con ese pobre pájaro?
-Lo meteré en una jaula, y lo colgaré en mi habitación.
-¿Y qué va ser de aquellos pobres hijitos?
-Les daré a todos de comer y beber. Voy a traerlos enseguida.
Enrique se disponía a echar a correr, cuando la madre lo sujetó por un brazo, diciéndole dulcemente:
-Temo hijo, que no tendrás tiempo para ello.
-Sí, mamá. Es muy cerca. ¿Recuerdas dónde está el cerezo grande? Vuelvo corriendo
-No lo digo por eso, Enrique. En este momento vienen a prenderte. Los guardias ya están en el jardín.
-¿Guardias? -exclamó el niño-. ¿A prenderme?
-Sí -prosiguió grave y serena la madre-, precisamente a prenderte. Han detenido a papá y ahora vienen en tu busca.
-¡Dios mío¡, ¿qué será de nosotros?
-Nada malo. Te encerrarán en una habitación de la cual no podrás salir.
-¡Infames guardias!
-Estate tranquilo, pues no te harán ningún daño y te darán de comer y beber.
Solamente estarás privado de libertad y de la alegría de verme. ¿Por qué lloras? ¿Es acaso un gran mal perder la
libertad? Pero, Enrique lloraba sin poder responder.
Entonces la madre, sentándole en sus rodillas y acariciándole, añadió:
-Tranquilízate, hijo mío. Sólo quise hacerte una broma. ¿Por qué llamas infames a los guardias? Igualmente, infame
serías tú, separando al gorrión de sus pequeñuelos.
-¡Oh! Voy a soltarlo inmediatamente.
Y el pajarito, dando un pequeño grito de alegría, voló hacia el aire libre, hacia el arbolito donde sus hijitos le esperaban
temblorosos y piando de dolor.
Responde y copia en tu cuaderno (utiliza la estrategia del subrayado)
1. ¿Qué traía en el sombrero? 2. ¿Dónde lo había encontrado? 3. ¿Qué quería hacer Enrique con el gorrión?
4. ¿Estuvo de acuerdo la madre con la actitud del niño? 5. ¿Cómo lo demuestra?
6. ¿En qué consistía la broma? 7. ¿Cómo reaccionó Enrique ante esta broma?
8. Comenta en 5 líneas el inicio de la lectura
9. Comenta en 5 líneas el desarrollo de la lectura
10. Comenta en 5 líneas el final de la lectura
11. • Escribe las consecuencias que hubiesen ocasionado las siguientes acciones.
a. Si la madre de Enrique no hubiera hecho la broma: ….
b. Si el gorrión no hubiese sido liberado: ….
12. ¿Qué crees que pedirían los gorrioncitos a Enrique? 13. ¿Crees que los animales merecen respeto?
14. ¿Por qué? 15. ¿Qué piensas de la actitud de Enrique?
15. ¿Qué le aconsejas a un compañero si tiene un animalito en cautiverio?

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  • 1.
    EL NIDO -¡Mamá, mamá!-gritaba Enrique una tarde corriendo afanosamente hacia las rodillas maternas - Mira lo que traigo en el sombrero. La madre, viendo el tembloroso pajarito que el niño casi asfixiaba entre la mano y el sombrero, le preguntó: -¿Dónde lo has encontrado? Es un gorrión. -Sí, un gorrión. Lo descubrí esta mañana en un arbolito del jardín, he esperado hasta que comenzara a oscurecer, he ido despacito y ¡paf! lo he cogido por las alas. -¿Estaba solo en el nido? -prosiguió la madre. -No. Estaba con sus hijos. Tan pequeñitos, ¿sabes?, que todavía no tienen plumas. ¡No creo que puedan escaparse! -¿Qué piensas hacer, Enrique, con ese pobre pájaro? -Lo meteré en una jaula, y lo colgaré en mi habitación. -¿Y qué va ser de aquellos pobres hijitos? -Les daré a todos de comer y beber. Voy a traerlos enseguida. Enrique se disponía a echar a correr, cuando la madre lo sujetó por un brazo, diciéndole dulcemente: -Temo hijo, que no tendrás tiempo para ello. -Sí, mamá. Es muy cerca. ¿Recuerdas dónde está el cerezo grande? Vuelvo corriendo -No lo digo por eso, Enrique. En este momento vienen a prenderte. Los guardias ya están en el jardín. -¿Guardias? -exclamó el niño-. ¿A prenderme? -Sí -prosiguió grave y serena la madre-, precisamente a prenderte. Han detenido a papá y ahora vienen en tu busca. -¡Dios mío¡, ¿qué será de nosotros? -Nada malo. Te encerrarán en una habitación de la cual no podrás salir. -¡Infames guardias! -Estate tranquilo, pues no te harán ningún daño y te darán de comer y beber. Solamente estarás privado de libertad y de la alegría de verme. ¿Por qué lloras? ¿Es acaso un gran mal perder la libertad? Pero, Enrique lloraba sin poder responder. Entonces la madre, sentándole en sus rodillas y acariciándole, añadió: -Tranquilízate, hijo mío. Sólo quise hacerte una broma. ¿Por qué llamas infames a los guardias? Igualmente, infame serías tú, separando al gorrión de sus pequeñuelos. -¡Oh! Voy a soltarlo inmediatamente. Y el pajarito, dando un pequeño grito de alegría, voló hacia el aire libre, hacia el arbolito donde sus hijitos le esperaban temblorosos y piando de dolor. Responde y copia en tu cuaderno (utiliza la estrategia del subrayado) 1. ¿Qué traía en el sombrero? 2. ¿Dónde lo había encontrado? 3. ¿Qué quería hacer Enrique con el gorrión? 4. ¿Estuvo de acuerdo la madre con la actitud del niño? 5. ¿Cómo lo demuestra? 6. ¿En qué consistía la broma? 7. ¿Cómo reaccionó Enrique ante esta broma? 8. Comenta en 5 líneas el inicio de la lectura 9. Comenta en 5 líneas el desarrollo de la lectura 10. Comenta en 5 líneas el final de la lectura 11. • Escribe las consecuencias que hubiesen ocasionado las siguientes acciones. a. Si la madre de Enrique no hubiera hecho la broma: …. b. Si el gorrión no hubiese sido liberado: …. 12. ¿Qué crees que pedirían los gorrioncitos a Enrique? 13. ¿Crees que los animales merecen respeto? 14. ¿Por qué? 15. ¿Qué piensas de la actitud de Enrique? 15. ¿Qué le aconsejas a un compañero si tiene un animalito en cautiverio?