Enrique encuentra un gorrión en un árbol del jardín y lo atrapa en su sombrero. Quiere llevarlo a su habitación en una jaula para colgarla, sin importarle que deja desamparados a los polluelos del gorrión. La madre de Enrique le explica que separar al gorrión de sus crías sería un acto infame, igual que llamar infames a los guardias. Para enseñarle esta lección, la madre le hace una broma a Enrique diciéndole que los guardias vienen a buscarlo, asustándolo