Este documento contrasta el posmodernismo y el cristianismo. Argumenta que el posmodernismo rechaza la idea de una verdad objetiva, mientras que el cristianismo sostiene que existe una verdad absoluta revelada en la Biblia. Critica el pluralismo por combatir el cristianismo a pesar de promover la tolerancia, y cuestiona si el pluralismo puede conducir a la verdad. Concluye que solo a través de Jesucristo, como el único camino a Dios revelado en las Escrituras, se puede alcanzar la verdad.