El Banco Santander logró evitar una crisis de comunicación a raíz de la muerte repentina de su presidente Emilio Botín gracias a una estrategia de comunicación efectiva que incluyó informar de manera oportuna a los medios, inversores y los casi 200,000 empleados del banco. La comunicación interna jugó un papel clave al mantener informados y comprometidos a los empleados durante este cambio en la dirección, utilizando diversos canales como televisión interna, boletines y redes sociales. El director de comunicación del banco