La tercera revolución industrial se basa en cinco pilares: las energías renovables, las microcentrales eléctricas, el almacenamiento de energía mediante hidrógeno, la coordinación de Internet y la red eléctrica, y los vehículos eléctricos. Se propone pasar a una infraestructura verde y dinámica basada en comunicaciones virtuales que permita usos múltiples y flexibles del espacio, trabajo distribuido y casas portátiles.