El presidente de Ecuador, Rafael Correa, fue detenido por policías sublevados durante una protesta. Aunque no hubo un plan explícito para secuestrarlo, algunos creen que la oposición quería aprovechar la situación para debilitar a Correa o derrocarlo. Tras operaciones militares, Correa fue liberado, pero la crisis política continuó con acusaciones de un intento de golpe de estado apoyado por EEUU.