El documento discute cómo la guerra y los gastos militares han sido utilizados como una estrategia por parte del capital mundial para enfrentar crisis económicas. Argumenta que la mayoría de los conflictos se motivan por la codicia de recursos naturales en países pobres y que, a pesar de la caída de la Unión Soviética, los conflictos bélicos y gastos militares han seguido aumentando.