El documento habla sobre los altos gastos militares a nivel mundial y sus consecuencias negativas. Explica que los gastos militares han crecido exponencialmente desde la Segunda Guerra Mundial, alcanzando $1.4 billones en 1990. También destaca que el armamentismo desvía recursos que podrían usarse para combatir la pobreza y mejorar la educación y la salud. Finalmente, señala que América Latina gasta grandes cantidades en armas militares, lo que puede contribuir a la violencia en la región.