En Chile, las deudas no vencen pero su cobro puede prescribirse después de cinco años sin acciones legales. La quiebra empresarial ha aumentado un 4%, y para su declaración se requiere la intervención de un juez, mientras que la quiebra personal permite a los individuos renegociar deudas o liquidar bienes. La Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (Superir) actúa como mediadora en procesos de quiebras y renegociaciones de deudas entre acreedores y deudores.