El documento habla sobre los orígenes bíblicos del sexo y cómo Dios diseñó el sexo para ser practicado entre un hombre y una mujer dentro del matrimonio. Luego, contrasta el plan de Dios para el sexo con el plan de Satanás, el cual promueve la pornografía, la promiscuidad y otras conductas sexuales perjudiciales. Finalmente, detalla las consecuencias negativas de la pornografía como la adicción, la desensibilización, el daño a las relaciones, y su vínculo con la violencia sexual.