La pornografía se define como materiales que representan actos sexuales con el objetivo de provocar excitación sexual, y su término proviene del griego relacionado con la prostitución. Se debate su rechazo debido a que puede volverse adictiva, degradante para las mujeres, desvirtuar el acto sexual y fomentar prácticas denigrantes. Además, el consumo frecuente de pornografía puede ocasionar problemas en las relaciones de pareja y se asocia con altas tasas de divorcio entre quienes consumen dicho contenido.