La historia narra el amor entre Isabel de Segura y Diego de Marcilla que vivieron en Teruel en el siglo XIII. Aunque se amaban, Isabel se casó con otro hombre durante los cinco años que Diego estuvo fuera tratando de enriquecerse. Cuando Diego regresó y le pidió un beso a Isabel, ella se lo negó y él murió de dolor. Más tarde, durante el funeral de Diego, Isabel lo besó y murió junto a él, donde sus tumbas han permanecido juntas pero sin tocarse desde entonces.