El papel se produce a partir de la celulosa extraída de los troncos de los árboles. El proceso implica recolectar los troncos, quitar la corteza, triturar la madera, someterla a un tratamiento químico con soda cáustica o sulfato para separar las fibras, lavar y secar la pulpa resultante para formar láminas de papel que luego son prensadas, secadas y cortadas al tamaño deseado.