La atmósfera ejerce una presión constante sobre nosotros debido al peso del aire. Sin embargo, no sentimos esta presión porque nuestros fluidos internos ejercen una presión igual en dirección opuesta. El documento propone varios experimentos caseros para demostrar los efectos de la presión atmosférica, como tapar un vaso con agua con un papel o apagar una vela debajo de un vaso invertido.