Descartes argumenta que el buen sentido es universalmente distribuido entre hombres y que la diversidad de opiniones surge de diferentes enfoques al pensar. Expresa su descontento con la educación tradicional y critica la filosofía escolástica por no proporcionar conocimientos verdaderos, impulsándolo a buscar certezas similares a las matemáticas en otras disciplinas. Además, subraya que el método científico radica en la práctica constante del intelecto y no en geniales capacidades extraordinarias.