El primer gobierno de Alan García ofreció medidas anticorrupción y reformas, pero su política económica inconsistente llevó a una hiperinflación del 3398.6% en 1989 y una grave recesión. Además, el terrorismo alcanzó su punto máximo y el gobierno respondió con represión militar. El gobierno fracasó en estabilizar la economía o implementar reformas sostenibles.