Alan García asumió la presidencia de Perú en 1985 con la promesa de un "gobierno para todos los peruanos". Sin embargo, su política económica llevó al país a una de sus peores crisis, con una hiperinflación del 2,178,482% y un aumento de la pobreza del 16% al 44%. Además, el conflicto armado interno con grupos terroristas como Sendero Luminoso continuó durante su mandato.