Este capítulo describe la diferencia entre la religión y la verdadera demostración del poder de Dios. Explica que la religión es el esfuerzo humano para conocer a Dios a través de rituales y regulaciones, mientras que el poder de Dios es la demostración visible de Su deseo de revelarse al hombre a través del Reino de Dios en acción. También identifica varios tipos de poder mundano y señala que el llamado de Jesús es al poder espiritual, un poder que sirve en lugar de ser servido.