Las cooperativas estudiantiles permiten a los estudiantes de colegios crear empresas en sus instituciones, favoreciendo su formación socioeducativa y emprendedora, bajo la Ley 6437 de cooperativismo de Costa Rica. Estas cooperativas pueden generar ingresos a través de proyectos que beneficien a la comunidad escolar y fomentan la cultura de trabajo en equipo y la toma de decisiones. Un ejemplo innovador es la fabricación de bicicletas de bambú en colegios indígenas, que no solo proporciona recursos a los estudiantes, sino que también apoya el desarrollo económico local y promueve el uso de la bicicleta como medio de transporte sostenible.