El documento resume la Conferencia Episcopal de Puebla de 1978, la cual ofreció una visión más teológica y cristocéntrica de la evangelización en América Latina desde una perspectiva de comunión y participación, con un énfasis en la verdad sobre el hombre y Jesucristo. Tuvo como objetivo profundizar la reflexión iniciada en Medellín de 1968 de una manera equilibrada y libre de ideologizaciones.