El puente de Millau en el sur de Francia es el puente más alto del mundo, alcanzando una altura máxima de 336 metros. Mide 2,460 metros de largo y tiene siete pilares de hormigón y acero que soportan la carretera sobre el valle. Costó casi 300 millones de euros de construir y puede soportar vientos de hasta 210 km/h.