Este documento discute la pureza sexual y la inmoralidad desde una perspectiva bíblica. Primero, cita varios versículos que enfatizan que nuestro cuerpo pertenece a Dios y debemos honrarlo manteniéndolo puro. Luego, detalla las prohibiciones bíblicas sobre las relaciones sexuales incestuosas y otras conductas inmorales. Finalmente, argumenta que debemos evitar conversaciones y acciones inmorales, y en lugar de ello honrar a Dios con nuestro cuerpo.