El documento describe cuatro formas en que los creyentes deben vestirse espiritualmente: 1) vestidos de Cristo posicionalmente, 2) como escogidos de Dios mediante buenas relaciones, 3) del nuevo hombre a través de una buena conducta, y 4) con la armadura de Dios usando los medios que Dios provee para la victoria sobre las asechanzas de Satanás. El vestido espiritual es necesario porque Dios lo ha establecido y es una orden, no una excepción.