El documento discute varias influencias que guían las vidas de las personas, como la culpa, la ira, el temor, el materialismo y la necesidad de aceptación, señalando que ninguna de estas conduce a ninguna parte. En contraste, vivir una vida con propósito tiene cinco grandes beneficios: da sentido a la vida, simplifica la vida, enfoca la vida, estimula la vida y prepara para la eternidad. Vivir una vida con Dios da un sentido completo y dirección a nuestras vidas.