Los rascacielos se originaron en Chicago y Nueva York y revolucionaron el paisaje urbano en los últimos 100 años. El ascensor fue clave para su desarrollo, al igual que otros avances como el acero y el concreto armado. El primer edificio considerado un rascacielos fue el Home Insurance Building de 10 plantas en 1884, aunque el primero moderno fue el Park Row Building de Nueva York de 30 plantas en 1899. Los rascacielos permiten obtener gran cantidad de espacio en poco terreno, compensando los altos costos de construcción.