El dálmata, originario de Croacia y conocido por su pelaje moteado negro o hígado, ha sido utilizado históricamente como perro de compañía para carruajes aristocráticos y en labores de protección y pastoreo. Esta raza, de tamaño mediano y buena musculatura, tiene una alta predisposición a la sordera y requiere actividad física constante debido a su naturaleza energética. A pesar de su temperamento enérgico, es importante socializar y entrenar adecuadamente a los dálmatas, especialmente si viven con niños.