El realismo mágico surgió en Latinoamérica a mediados del siglo XX como una corriente literaria que combina lo cotidiano con elementos fantásticos o mágicos. Autores como García Márquez, Vargas Llosa, e Isabel Allende lograron popularizar este género con obras que atrapan al lector. El realismo mágico se caracteriza por incluir eventos sobrenaturales en la narrativa de una manera que parece natural y sin explicación.