Este documento analiza la responsabilidad de los economistas y la teoría económica dominante en la crisis actual. Se argumenta que la insistencia en modelos muy formalizados alejados de la realidad limitó la capacidad de prever la crisis. En particular, las hipótesis de agentes representativos y expectativas racionales hicieron que una crisis sistémica fuera inconcebible desde la teoría dominante. Adicionalmente, la teoría de mercados financieros eficientes promovió la desregulación que contribuyó a la crisis.