El autor reflexiona sobre su vida, ya sea larga o corta, alegre o triste. Ahora espera, sin saber bien qué, el amor o la muerte. Aunque tuvo algo en el pasado y lo perdió, conserva un palacio de cristal en la luna y la compañía del viento. Lo que diga la gente ya no le importa, aunque reconoce haber cometido trampas y mentiras propias de su oficio de poeta. Esperará la muerte con una sonrisa, viviendo cada instante como una vida entera.