Una red de fibra óptica transmite información como señales de teléfono, televisión e Internet a través de cables que contienen hilos de vidrio más finos que un cabello humano. Estos cables transmiten datos mediante pulsos de luz infrarroja a velocidades mucho mayores que los cables de cobre, lo que los hace ideales para redes de Internet modernas y de alta velocidad. Además de su uso común para Internet, las fibras ópticas también se utilizan en aplicaciones médicas, industriales y militares.