El documento reflexiona sobre la dualidad del ser humano, compuesta por un cuerpo físico heredado de los padres y un cuerpo espiritual recibido de Dios, que nos permite evolucionar y progresar. Destaca la importancia de reconectar con nuestro cuerpo espiritual, especialmente en una época de desilusión y desconexión con lo divino, para alcanzar la felicidad y el amor. Propone un análisis constante y un diálogo con la naturaleza para reintegrar estos dos aspectos y cumplir con nuestro propósito de vida.