El documento explora la evolución de la concepción del cuerpo desde la filosofía griega hasta la espiritualidad cristiana, destacando el contraste entre visiones dualistas y una integración del ser humano como cuerpo y alma. Se analiza cómo la filosofía de Platón y Aristóteles influyó en la teología cristiana, llevando a malentendidos sobre la corporalidad que persisten hoy. Se propone una recuperación de una visión holística de la persona para abordar problemáticas contemporáneas en la pastoral y la moral sexual de la Iglesia.