El documento habla sobre cómo la inteligencia y los sentimientos son dones espirituales de Dios que deben usarse para el bien. Sin embargo, a menudo las personas los usan en contra de sí mismos y otros, aunque creen que los usan para su beneficio. El alma debe aprender a vivir de acuerdo con la ley divina del amor para terminar su necesidad de perfeccionarse a través de un cuerpo físico.