La robótica y la inteligencia artificial se complementan para diseñar máquinas automáticas que realizan tareas repetitivas y toman decisiones. Ambas tecnologías están transformando diversos sectores como la salud, la industria y la atención al cliente, proporcionando mejoras significativas y disrupciones tecnológicas. Sophia, el robot humanoide, es un ejemplo notable de cómo estas tecnologías están evolucionando y adaptándose al comportamiento humano.