Un anciano árabe que vivía en Idaho le pidió a su hijo Ahmed, quien estudiaba en Francia, que volteara la tierra de su jardín para poder plantar papas, ya que él era demasiado viejo para hacerlo. El hijo le respondió que no tocara la tierra del jardín porque ahí tenía escondido "aquello". Esto hizo que la policía local y agencias federales voltearan toda la tierra del jardín buscando materiales peligrosos, pero no encontraron nada. Más tarde, el hijo le escribió