La filosofía renacentista se caracterizó por un giro humanista, poniendo al ser humano en el centro en lugar de Dios. Recuperó las ideas de la antigüedad clásica griega y romana y cuestionó el dogma de la filosofía medieval, dando paso a nuevas corrientes como el platonismo y el aristotelismo. Fue un período de transición entre la Edad Media y la modernidad que impulsó el desarrollo científico.