El cuadro "Jirafas incendiadas" de Salvador Dalí de 1937 representa jirafas en llamas que simbolizan el absurdo de la existencia humana en el mundo moderno. Dalí quería explorar la angustia existencial del ser humano ante su mortalidad y temporalidad a través de esta obra, en contraste con las jirafas que no tienen conciencia de su propia muerte. El cuadro también sugiere que el ser humano se somete a la manipulación por la belleza superficial y el envejecimiento.