Un jurado ordenó que Samsung pague 800 millones de euros a Apple por plagiar la tecnología de sus productos como el iPhone. Apple acusó a Samsung de copiar el diseño de sus dispositivos, iconos e interacciones con la pantalla táctil. Samsung negó las acusaciones y contrademandó a Apple por copiar su tecnología 3G y características de cámara, aunque esta demanda fue rechazada. El caso resaltó problemas de competencia en la industria y su impacto en la innovación y opciones de los consumidores.