El secuestro en Colombia se ha sistematizado desde la década de 1960, a pesar de los esfuerzos gubernamentales para combatirlo. Existen diferentes tipos de secuestro, que varían según el objetivo y las características de las víctimas, y las penas pueden oscilar entre 18 y 28 años de prisión. Aunque ha habido una disminución en los casos reportados, en 2014 todavía se registraron 245 secuestros, lo que demuestra que el problema persiste en la sociedad colombiana.