Dios le dijo a Noé que construyera un arca para salvar a las especies animales de un segundo diluvio, pero cuando regresó a los 6 meses, el arca aún no estaba construida. Noé explicó que necesitaba permisos, superar objeciones de vecinos y asociaciones, y cumplir con regulaciones laborales y tributarias, por lo que probablemente le llevaría más de 10 años terminar el arca. Dios decidió que no destruiría la Tierra, concluyendo que la burocracia se encargaría de eso.