El discurso describe la historia de un niño discapacitado llamado Shay que fue invitado a jugar béisbol con otros niños. A pesar de sus dificultades, Shay logró batear la bola y correr todas las bases para anotar el punto ganador. El discurso argumenta que a través de este acto de inclusión, los otros niños alcanzaron la perfección que Dios busca al crear a personas con discapacidades.