Un niño se olvidó de lavarse los dientes antes de dormir, permitiendo que los microbios dañaran sus dientes y cavaran pequeños agujeros. Al despertarse, el niño se lavó los dientes repetidamente y fue al dentista, quien le aconsejó lavarse los dientes tres veces al día después de comer, comer alimentos duros para fortalecer los dientes, y enjuagarse la boca después de comer dulces para mantener sus dientes sanos y fuertes.