El documento presenta 11 normas para lograr una tipografía legible. Las normas recomiendan usar fuentes clásicas y habituales; no usar demasiadas fuentes diferentes; evitar combinar fuentes similares; usar mayúsculas y minúsculas; usar cuerpos entre 8-12 puntos; limitar el número de cuerpos y grosores; usar fuentes de grosor medio y ancho medio; espaciar las palabras y letras adecuadamente; usar líneas de longitud adecuada; y usar interlineados que faciliten la lectura.