El Impuesto al Valor Agregado (IVA) se aplica a las transacciones comerciales en Chile con una tasa del 19%. Esto significa que el precio final de los productos incluye un 19% sobre el valor neto, el cual es recaudado por el estado para financiar servicios públicos. Al comprar un producto, el vendedor debe entregar un recibo (boleta o factura) al comprador para que el IVA llegue al estado.