El Programa Mundial de Alimentos advirtió que la escasez de recursos continuaba aumentando la desnutrición y deteriorando la situación de millones de personas en Sudán, donde la situación en ese momento era catalogada como la "peor crisis humanitaria del mundo". El documento describe la situación humanitaria en Darfur, Sudán, incluyendo la falta de acceso a agua potable, altas tasas de mortalidad y morbilidad, y las largas distancias que las mujeres y niños deben caminar para obtener agua, lo que empeora su calidad de vida.